Y entre tantos hoteles singulares que hemos venido presentándote hoy te damos a conocer un original cinco estrellas que con seguridad habrá de ser elegido por los amantes de la tauromaquia o por aquellos viajeros más curiosos que gustan de nuevas experiencias.
Se trata del Quinta Real Zacatecas, un antiguo coso taurino de San Pedro transformado en un lujoso pero acogedor alojamiento. Los arquitectos responsables de la remodelación obtuvieron varios premios por el reacondicionamiento de este ruedo que data de 1886 y que cerró sus puertas en ocasión de la última fiesta en 1975.
Abandonado por la Administración, con peligro de que sus muros se derrumbaran, el edificio fue recuperado a finales de los 90 y transformado en un espectacular establecimiento que dispone de pocas habitaciones (49 suites, master y gran clase, más la presidencial) con vistas a lo que fuera el ruedo (muchas de ellas con terraza).
A pesar de ser un cinco estrellas, la decoración no es suntuosa sino que el lujo está plasmado en distinguidos detalles, obras de arte y antigüedades y en la aristocrática elegancia de los muebles coloniales, muy al estilo de Zacatecas, que fue declarada ciudad Patrimonio de la Humanidad en 1993.
A pesar de su ubicación céntrica, el bullicio de la ciudad no llega hasta allí y se respira calma en todas sus instalaciones que sólo guardan el recuerdo de aquellas bravas reses que corrían bajo sus arcos, por las galerías o por la arena central convertida ahora en la mayor atracción del hotel, llena de macetas de flores y con hermosos azulejos en el suelo.
Si quieres disfrutar de una tarde de toros sin toros, el Quinta Real Zacatecas te espera.
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