Como bien dice el título, Tequila, además de la conocida bebida, es un pueblo, pero no un pueblo cualquiera sino un pueblo mágico. Pero su nombre, como es lógico, está estrechamente ligado al destilado del mismo nombre, tan popular en todo el mundo.
Y es que en esta localidad situada a las faldas del volcán Tequila, a 3.000 metros sobre el nivel del mar, se producen grandes cantidades de tequila. De hecho, uno de los atractivos turísticos es el visitar las decenas de destilerías para observar el proceso de elaboración de la bebida. Además cuenta también con un Museo que muestra a los visitantes la historia de una de las casas tequileras, la casa Tequila Sauza.
La historia de Tequila se remonta al 1530, año en el que fue fundada por franciscanos bajo las órdenes de fray Juan Calero, con el nombre de Santiago de Tequila.
Esta población está llena de cosas que hace especial e imprescindible su visita, pero no sólo por el patrimonio, museos o lugares físicos con los que cuenta sino por su historia, las leyendas que la rodean, sus tradiciones y sus festividades. Este son el tipo de cosas que hacen especial, mágico a Tequila.
Fotografía vía Wikipedia
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