Ya en la época precolombiana los indígenas mexicanos producían una bebida eleborada con la vid salvaje y algunas frutas, pero no elaboraban vino debido a la acidez de la vid salvaje, conocidas como cimarronas.
Los historiadores consideran que tras el Descubrimiento de América se comenzó a introducir vino en el país. Acompañados del navegante español Juan de Gijalva tomarían vino los aztecas proveniente de un envío realizado por Moctezuma. A partir del año 1500 comenzarían a llegar las primeras vides europeas, de España que serían plantadas en las tierras de la Baja California, extendiéndose a otras regiones con el paso de los años, Guanajuato, Ciudad de México, Michoacán y adquiriendo una aclimatación casi perfecta y capaz de producir al mismo tiempo vino y aguardiente.
En 1593 se pondría en marcha la primera bodega comercial en México y la más antigua del continente americano, Marqués de Aguayo, en la Hacienda de Santa María de las Parras, a manos de Francisco de Urdiñola.
Muchos años después se introducirían en el país vides francesas. Sin embargo, debido a varios factores como las perturbaciones poíticas que dañaban al país, la filoxera sufrida en 1900 o la escasez de conocimientos, perjudicaron a la industria vinícola, no siendo capaces de producir vinos de buena calidad.
Con la creación de la Asociación Nacional de Vitivinicultores en el año 1948 esta situación comenzó a cambiar, aumentando el número de empresas vinícolas, implantaciones de nuevas vides, mayores conocimientos, utilización de mejores y más adecuados equipos, etc. A partir de los años 70 el vino vive una época de gran crecimiento, aumentando tanto el consumo como la producción y distribución de los vinos y así continúa hasta nuestros días.

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es juan d
e grijalva